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5 nov. 2007

El 50% de los hospitales europeos trata inadecuadamente el dolor posquirúrgico

La falta de profesionales y de unidades de dolor agudo, son, según los especialistas, las principales barreras en el abordaje óptimo del dolor postoperatorio. No obstante, y a pesar de los avances registrados en este ámbito, los expertos coinciden en que aún queda mucho por hacer en los centros españoles.



El tratamiento del dolor postoperatorio o agudo, tanto en España como en Europa, ha avanzado notablemente en los últimos años, a nivel técnico y terapéutico. En la actualidad los sistemas sanitarios disponen de los medios suficientes para lograr reducir, sino del todo, sí notablemente, el dolor provocado por una operación. Pero aun así, los últimos datos publicados por un estudio europeo concluyen que "el dolor postoperatorio está muy mal tratado en los hospitales de Europa".

Luis Miguel Torres, presidente de la Asociación Andaluza-Extremeña de Anestesia y Reanimación (Aaear), puso de manifiesto estos datos durante el café de redacción organizado por la Fundación de Ciencias del Medicamento y Productos Sanitarios (Fundamed), donde se analizó toda la problemática y los avances acontecidos en el abordaje del "Dolor posquirúrgico en el hospital". Según recordó este especialista, y en base a los resultados del estudio, "en el 50 por ciento de los hospitales europeos el dolor se trata mal y a petición del paciente". Una conclusión que a su juicio contrasta con la realidad actual, ya que, "es un tema sencillo, fácil de diagnosticar, autolimitado en el tiempo y se dispone de los medios, los fármacos y el dinero, para dar un abordaje completo".

Si bien este experto coincidió con el resto de los asistentes al café de redacción en que el tratamiento del dolor posquirúrgico ha mejorado en los últimos años, lo cierto es que también considera que aún queda mucho por hacer. A su juicio, "que un paciente sufra dolor tras una operación raya la negligencia y la incapacidad del sistema, porque el facultativo tiene medios para tratarlo". Una opinión compartida por Jaime Canet, jefe del Servicio de Anestesia y Reanimación del Hospital Germans Trias i Pujol de Badalona, que fue más allá al afirmar que "no tratar el dolor hoy en día, atenta contra los derechos humanos". Y es que, desde el punto de vista de este experto, y aún compartiendo la idea de que se ha avanzado mucho, "aún no se están haciendo bien las cosas en el tratamiento del dolor agudo". Así lo demuestran diversos estudios realizados en la comunidad catalana, en los que se ha evaluado el grado de dolor (EVA) en el postoperatorio. En este sentido, Canet destaca el estudio Ariscat, que aún no ha sido publicado, y en el que se han examinado a 3.000 pacientes quirúrgicos de 51 hospitales catalanes. Entre sus resultados se puso de manifiesto que un 13,4 por ciento de los pacientes sometidos a cirugía ambulatoria se iban a casa con un EVA superior a tres. De los que permanecían ingresados, un 34 por ciento tenía un EVA superior a tres en las primeras 24 horas, y a las 72 horas, un 24 por ciento. Estos valores son, según Canet, "valores muy elevados". Una opinión con la que coincide Torres, para quien estos porcentajes no deberían superar el 5 por ciento, "con un incremento económico de cero", añadió.

Alfonso Bataller, subsecretario de la Consejería de Sanidad de Valencia, por su parte, opina, al igual que Torres y Canet, que aún queda mucho por hacer en el tratamiento del dolor agudo, pero su punto de vista es más optimista. A su parecer, son muchos los avances producidos en este ámbito "y no sólo gracias a los avances organizativos de los hospitales, sino también a los farmacológicos, que han facilitado nuevos medicamentos y nuevos sistemas de control del dolor". Gracias a esta evolución, "a la inquietud de los profesionales en el campo del dolor, así como al interés de las administraciones en que este tema sea controlado, sobre todo en la cirugía ambulatoria, se puede enviar a los pacientes antes a casa", lo que a su vez, según Bataller, "ha disminuido la estancia media y otros indicadores clínicos fundamentales" que preocupan a los gestores.

Mientras que Torres denunció una falta de compromiso por parte de la Administración en el abordaje del dolor agudo, el gerente del Hospital La Paz de Madrid, Miguel Santamarina, habló de compromiso "absoluto" por parte de las autoridades sanitarias y señaló el tratamiento del dolor posquirúrgico como "uno de los puntos cruciales de la asistencia". En esta misma línea, los expertos destacaron el papel del anestesiólogo en el abordaje de esta patología. Y en este sentido, tanto Torres como Canet hablaron de falta de apoyo a este experto por parte del resto de especialistas. En base a las explicaciones de Canet, los anestesistas fueron los impulsores de la creación de las unidades de dolor agudo, partiendo de una idea de futuro con la que, "a medida que se ha ido avanzando, se han ido encontrando más solos en el hospital". Canet planteó que quizá, una solución en este sentido sea el abordaje del dolor desde un punto de vista multidisciplinar con el compromiso de todos. Torres, por su parte, hizo un llamamiento a las sociedades científicas y a las autoridades sanitarias, para unirse a este compromiso y solucionar un problema sanitario que, a su juicio, es de los pocos que pueden solucionarse al cien por cien.

En esta misma línea, Canet también habla de avance, cuando se refiere al tratamiento farmacológico y a las nuevas modalidades de administración de analgesia. En su opinión "se ha avanzado mucho en el tratamiento a través de neuroeje, por vía epidural y en la terapia de bombas, pero ahora la tendencia es administrar la analgesia postoperatoria lo más periférica posible". Este desarrollo farmacológico, nos sitúa, según este experto, en "un momento de grandes cambios y de retos de cara a los profesionales".

"Cambiar los hábitos culturales sobre el tratamiento del dolor posquirúrgico, tanto en pacientes como en profesionales" sería, para Canet, una de las acciones inmediatas a emprender para optimizar el abordaje del dolor agudo. En su opinión, son muchos los pacientes que asumen, aún en el siglo XXI, que "hay que pasar dolor cuando hay una cirugía", una idea que viene inculcada de padres y abuelos y que, en opinión de Canet, hace que esta cuestión esté, hoy en día, muy "culturizada".

Por el contrario, el jefe del Servicio de Anestesia y Reanimación del Hospital Germans Trias i Pujol afirmó que, en el caso del dolor crónico, "sí se ha producido un cambio de mentalidad e incluso una exigencia por parte de la sociedad". Por ello, este especialista no dudó al confirmar que, en el caso del dolor agudo, "habría que promover también cambios culturales en el paciente, los profesionales y en la Administración". En esta misma línea, Canet apuntó que, aunque por parte de la Administración si habría sensibilidad para abordar el dolor agudo, "muchas veces el tratamiento del dolor se convierte, fundamentalmente, en una mejora de la calidad que no va acompañada de una productividad". En opinión de este especialista, esto significaría que "se produce una inversión en dinero y en tiempo que no tiene una repercusión inmediata, por ejemplo, en la reducción de las listas de espera".

Santamarina, sin embargo, difirió de Canet en esta cuestión y afirmó que "la Administración es muy consciente de que si se deja evolucionar el dolor agudo postoperatorio, después éste es mucho más difícil de controlar, con lo cual se alarga mucho más la estancia media hospitalaria". Torres, por su parte, confirmó que "el dolor postoperatorio incrementa gravemente los efectos adversos" lo que a su vez hace que "aumenten las estancias hospitalarias". Sin embargo, el problema que vio este experto es la falta de encuestas o estudios que realmente midan este aumento en las estancias hospitalarias, "para que así se vea la importancia económica del problema", apuntó.

Otra de las barreras observadas por los expertos en el tratamiento del dolor postoperatorio es la falta de profesionales. Para Bataller, el problema sería "no sólo la falta de profesionales dedicados al dolor, principalmente anestesiólogos, sino también la falta de unidades de dolor". No cabe duda de que muchos hospitales españoles abordan el dolor con unidades específicas multidisciplinarias, y en este sentido, Bataller explicó que "los seis hospitales de referencia de la comunidad valenciana tienen este tipo de unidades". Para el subsecretario de la consejería valenciana, sin embargo, el problema residiría en los hospitales pequeños, que son los que, hoy por hoy, no disponen de esta herramienta para el abordaje del dolor. Respecto a esta cuestión, Torres indicó que en España "no habría ni 30 unidades dedicadas al dolor postoperatorio", frente a las aproximadamente 100 destinadas al abordaje del dolor crónico. Para Canet, el problema estaría, más que en la escasez de unidades de dolor, en "la organización óptima de dichas unidades", las cuáles, en su opinión, deberían tener un enfoque "multidisciplinar". De la misma manera, Torres confirmó esta "desorganización" hospitalaria en el abordaje del dolor agudo, explicando que "en aquellos hospitales en los que los anestesiólogos se han puesto al frente de la situación, el problema se ha resuelto casi al cien por cien". En este sentido, Canet apuntó que dentro del hospital, el tratamiento del dolor habría que hacerlo "de manera multidisciplinar y entender que el dolor es un problema de todos".

A pesar de que todos los expertos coinciden en la necesidad del hospital de adoptar un sistema organizativo que regule el abordaje del dolor postoperatorio, lo cierto es que la realidad es muy diferente y el tratamiento del dolor agudo difiere mucho de unos hospitales a otros. En este sentido, Torres puntualizó que actualmente, "la cultura de la administración del dolor es inexistente en aquellos hospitales en los que no hay unidades de dolor". Además, para Torres, uno de los grandes problemas es que "en los hospitales en los que no hay un sistema organizativo no se llevan a cabo mediciones periódicas del dolor" y, para este especialista, este sería el primer paso ya que, en su opinión, "habría que empezar por poner en evidencia que para tratar algo bien hay que medirlo". Para contribuir a solucionar este problema, Torres apostó por la formación y educación de los profesionales de estos hospitales más pequeños.

Bataller, por su parte, basándose en la experiencia de la Comunidad Valenciana, indicó que uno de los principales problemas en esta autonomía, principalmente en los hospitales periféricos, es la falta de anestesiólogos. "No se controla muy bien el dolor posquirúrgico porque no hay suficientes anestesiólogos", afirmó.

Santamarina propuso como solución "la fusión de las unidades de dolor crónico con las de agudo", a lo que Canet añadió también el importante papel que podría desempeñar el personal de enfermería. Para este último especialista, "al no estar formalizada aún la relación entre los equipos de enfermería y anestesia se están perdiendo muchos recursos, principalmente en el abordaje del dolor agudo". Por ello, Canet solicita la ayuda de la Administración para así "poder contar, de manera conjunta, de profesionales de enfermería formados y dependientes y también de los servicios de anestesia" ya que, en su opinión, "no se avanzará si no se cumplen estas dos condiciones".

En última instancia, Canet resaltó que "aún queda mucho por hacer" en el tratamiento del dolor agudo y apuntó que uno de los últimos pasos que se ha dado en este sentido es la búsqueda de "factores genéticos en relación a la cronificación del dolor agudo". De la misma manera, Torres insistió en un aspecto novedoso como es la prevención del dolor postoperatorio o "empezar a tratar el dolor antes de la operación". Aunque este experto explicó que se trata de "un campo que aún está poco explorado", a su juicio, "aportará en el futuro grandes novedades para mejorar el dolor postoperatorio". Otro de los grandes logros conseguidos, según explicó Bataller, es que actualmente "hay una cultura que tolera mucho mejor el dolor y a los pacientes se les prepara mejor psicológicamente, conocen las alternativas de las que disponen y, por tanto, exigen más medios". Finalmente, Torres cerró esta reunión con un mensaje de optimismo: "En comparación con la Unión Europea, en el tratamiento del dolor nos situamos por encima de la media".


A. MARTÍN/ S. BARCENILLA GM MADRID
GACETA MÉDICA DIGITAL
Domingo, 4 de Noviembre de 2007

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