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28 jul. 2009

Aumenta el síndrome de la 'Generación Sandwich' entre las españolas de más de sesenta años

'Gastritis, insomnio, fatiga crónica, angustia e hipertensión son algunos de los síntomas provocados por una situación de estrés continuada Cuidar de los padres y de los hijos a la vez genera trastornos psicosomáticos
28.07.09 -

El progresivo incremento de la esperanza de vida unido a la edad cada vez más tardía en la que los hijos abandonan el hogar paterno familiar ha dado lugar a un nuevo fenómeno sociológico que se ha dado a conocer como la Generación Sandwich.
Con esta denominación se intenta explicar la situación que vive un número cada vez mayor de personas que sobrepasan los 60 y que se encuentran con padres octogenarios a su cargo y con hijos que superan la treintena y que continúan dependiendo económicamente de ellos.
La prolongación de los estudios -el mercado laboral exige masters y especializaciones una vez finalizada la formación universitaria- y la escasa oferta laboral son las principales razones de que los hijos permanezcan en casa de los padres hasta una edad en que, hasta hace sólo unas décadas, los que no se habían independizado eran prácticamente la excepción.
Además, el precio de las viviendas y las dificultades para acceder a ellas han acentuado aún más este fenómeno. En los últimos años, a estos factores se añade la crisis económica que ha hecho, incluso, volver a casa a algunos de los que ya habían comenzado a vivir por su cuenta.
El resultado es una generación que comienza a entrar en la senectud, aprisionada entre las necesidades de sus progenitores de edades avanzadas y, frecuentemente, con enfermedades y problemas de incapacidad, y sus hijos que representan otra carga económica y social. El problema ha alcanzado tales dimensiones que se ha convertido en tema de salud pública ya que los miembros de esta generación comienzan a presentar patologías comunes debido al estrés que le producen las circunstancias descritas.
Gran desgaste
Tanto afectiva como económicamente resulta muy duro y produce un gran desgaste psíquico y físico que padres e hijos dependan de una misma persona, especialmente si se tiene en cuenta que el responsable de mantener la armonía familiar no es una persona joven sino que ya se está en una avanzada madurez. Según una encuesta realizada en Estados Unidos, dos de cada cinco personas en esta situación se sienten agotados e incapaces de manejar su estrés.
La mayoría de las familias, que se hallan en esta situación, están acostumbradas a que se produzcan continuas desavenencias, además de permitirles una escasa intimidad que hacen que disfruten menos de la convivencia con su pareja. La falta de tiempo para dedicárselo a ellos mismos es otra de las dificultades que añaden tensión en estas convivencias obligadas.
Trastornos psicosomáticos, diversos tipos de cansancios, estrés, contracturas, fiebres, gastritis, insomnio, fatiga crónica, irritabilidad, picos de hipertensión, presión en el pecho, angustia y mal humor son algunos de los síntomas típicos que aducen buena parte de las personas que se encuentran en esta situación.
Todas estos problemas son el producto del peso que les contrae la responsabilidad de hacerse cargo de tamaño grupo familiar; y además las mismas pueden repercutir muy negativamente sobre todos los demás integrantes del entorno familiar, que deben convivir con personas con una salud psíquica o física debilitada.

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