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11 nov. 2007

MI PENSAMIENTO SOBRE EL DOLOR



“Cómo es vivir con un dolor agobiante que no desaparece”


Hola a todos, hace un momento cuando estaba preparando el post anterior para publicarlo en el blog, me quedé completamente bloqueada ante el título “Cómo es vivir con un dolor agobiante que no desaparece”, me quedé embobada mirando y leyendo ese título. Al principio pensé " vaya, de eso puedo escribir un libro"; pero cuando recapacité, se me agolpaban las experiencias de tal manera que fue imposible plasmar todos esos momentos y sentimientos en un papel.

Porque el dolor no es simplemente dolor, lleva con él otras cosas.
Estoy hablando de un dolor crónico, no de un dolor puntual.
Cuando vamos al médico y nos pregunta, ¿que le duele?
No es tan fácil contestarle. Ya lo sabéis ¿verdad?

Podríamos decirle:

-mire, hoy me duelen las rodillas, los pies y los codos.
-ayer me dolían las cervicales y las manos
- hace dos días tenía un dolor de cabeza increíble
-mañana no se lo puedo decir todavía
-y claro está además el cansancio.


También podemos decirle


-mire no sé donde me duele porque me duele todo.

Y realmente es eso sobre el papel lo que nos pasa;
Pero el médico con esas descripciones no estoy segura
que nos pueda entender.

Quizá debieran preguntarnos que nos duele y qué sentimos,
Ahí la cosa ya se complica para poderlo expresar.
El dolor arrastra con él mucha rabia, inconformidad incluso culpabilidad y un montón de sentimientos más, que cada persona desarrolla según su carácter y también por factores externos.


Por eso creo que esa nuestra enfermedad, nuestra compañera o como le queramos llamar es tan compleja.

Dolor, sentimientos, emociones, eso es un coctel muy complicado y difícil.Hay que encontrar un equilibrio y eso no es fácil, porque la vida sigue y tiene un ritmo, ritmo que nosotros no podemos seguir, aunque continuamos siendo personas válidas y nos negamos a quedar relegadas al olvido, ya que tenemos derechos, falta que nos quieran escuchar, nos entiendan y nos ayuden.
Carme


2 comentarios:

Aurora dijo...

Emotivo sentimientos, ya sabes que son compartidos. Tengo la esperanza de que un día no muy lejano, tengamos una mejor calidad de vida y nuestro corazón pueda sonreir más a menudo. un abrazo

Miguel Angel dijo...

Hace 11 años fui operada de una hernia discal entre la C5-C6; tenía 42 años y no tuve otra opción.

La hernia se había lateralizado y presionaba peligrosamente mi médula espinal; además, cuando entré en el quirófano, la parte superior derecha de mi cuerpo ya estaba prácticamente paralizada.

El día 01 de noviembre, fecha de la intervención, y en los mínutos previos a ella, mi pensamiento, aún asumiendo el riesgo que conllevaba, sólo giraba en torno a obtener una mejoria a mis dolores y molestias.

Y así fue; la operación fue todo un éxito y me extirparón el disco implantándome una prótesis, una placa de amianto y cuatro tornillos.

Tras la intervención, lo primero que hice fue solicitar a mi familia me facilitaran un crucigrama para comprobar que mi cerebro no había sufrido ningún daño.

Lo malo fue que, a los veinte días de aquello, caí en un proceso depresivo ansioso crónico que, hoy once años después, arrastro sin solución.

Además, me ha aparecido una nueva hernia, inmediatamente después de la zona operada, y otras tantas en la zona lumbar.

¿Volver a operar?. No, pues me han diagnósticado, además de otros procesos físicos (ambos hombros operados por rotura de supraespinoso, rodilla, rotura escafoides, rotura ligamento unión aductores y pubis, .....) una fibromialgia.

Ya no merece la pena someterme a nuevas intervenciones, cuando en la actualidad lucho, conjuntamente con la Unidad del Dolor, por mantener una calidad de vida medianamente aceptable, habiéndome visto obligada recientemente a tramitar ante el juzgado de lo social una demanda para obtener una incapacidad permanente.

Para mi, después de tanta lucha, sólo me queda el vivir el aquí y el ahora y no perder el tiempo en pensar en lo que pasó o en lo que vendrá; a pesar de todo, y tras asimilar mis nuevas condiciones de vida y limitaciones, intento poner en todo mi chispita de humor y sobrellevar mi estado con alegria; y eso, con la ayuda de todo mi entorno, es la mejor medicina.

En el pasado quedaron mis años de sacrificio y esfuerzo para estudiar dos carreras y posicionarme ventajosamente en el mundo laboral, a pesar de ser mujer.

En el ayer quedaron mis días de stress para llegar a conciliar todas mis facetas de mujer en el ámbito laboral, familiar y de relaciones sociales.

A pesar de todo, la fibromialgía ha sido la única que me ha obligado a poner los pies sobre la tierra y saber valorar por lo que de verdad merece la pena luchar y ahora, tras asimilar las limitaciones que impone esta enfermedad, situación que, he de confesar, me ha costado mucho por todo lo que he tenido que ir abandonando en el camino, puedo considerarme como una persona discretamente feliz, pues he reencontrado a las personas que, con su apoyo, compresión y dedicación han dado una nueva visión a mi vida.

No os desanimeis y, siempre y por encima de todo, sacad la parte positiva a todas vuestras vivencias.

Para mi es una defensa que, desde hace ya algunos meses, intento aplicar a mi vida. Eso ayuda, tanto a mi como a mi entorno y, a pesar de la incomprensión e ignorancia colectiva ante la FM y todo lo que la rodea, creo que me impulsa a combatir, que no vencer, el dolor y fundamentalmente, y para mi es lo peor, ese cansancio que te surge de las entrañas y amenaza con tirar por la borda toda mi lucha.

Ánimo, lo que no se intenta, nunca se consigue.

Doloretas