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13 may. 2008

El peligroso amianto está presente en miles de inmuebles gallegos


VÍCTIMAS DEL ASBESTO

El mineral, prohibido en 2002 por sus propiedades cancerígenas, se usó de forma indiscriminada en la construcción desde los años 40


NATALIA SEQUEIRO • SANTIAGO/FERROL
Placas para los tejados, tuberías, canalizaciones, revestimientos de fachadas, falsos techos, tabiques divisorios y rellenos de calderas o calefacciones. Estos son algunos de los múltiples productos con amianto que desde los años 40 se han utilizado indiscriminadamente en la cons­trucción. Las propiedades aislantes de este mineral lo convirtieron en un magnífico material para la edificación. Pero el amianto, o el asbesto como lo llamaban los romanos, tiene un mortífero doble filo. Si se inhala puede llegar a provocar cáncer. Entre 1940 y 2001, según los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE,) se levantaron en Galicia casi medio millón de edificios destinados a viviendas. La mayoría, sospechan los sindicatos y la Xunta, guardan todavía el peligroso mineral en su interior.

Pese a las múltiples evidencias científicas existentes sobre sus propiedades cancerígenas, el amianto no fue prohibido definitivamente en Galicia hasta el año 2002. Pero el riesgo sigue latente. Los trabajadores que realizan demoliciones de edificios antiguos son, en la actualidad, los más expuestos, ya que el asbesto presente en las viviendas sólo es peligroso si se desprenden partículas que puedan llegar a los pulmones. En el caso del fibrocemento –más conocido como uralita– por ejemplo, esto sólo sucede si por alguna circunstancia llega a romperse.

"El amianto está sometido a fuertes controles", asegura Miguel Martínez, director del nuevo Instituto Galego de Saúde e Seguridade Laboral, que depende de la Consellería de Traballo. Desde el año 2006, está prohibido manipular el asbesto sin un plan de trabajo aprobado por la autoridad laboral y sólo pueden hacerlo aquellas compañías que se encuentren inscritas en el Registro de Empresas con Riesgo de Amianto (Rera).

"Actualmente, aunque con muchos años de retraso con respecto al resto de Europa , no hay ningún problema a nivel normativo, tenemos leyes suficientes para que no enferme nadie", explica Alfonso Tellado, director del Gabinete de Salud laboral de la Confederación Intersindical Galega, CIG, en Ferrol. El problema, según indica, es que no se cumplen. "Hay una impunidad absoluta", explica. Y pone ejemplos. "En Ferrol acaban de derrumbarse varios edificios del casco antiguo y los escombros siguen ahí o se recogen sin pro­tección suficiente para los obreros", denuncia.

Incontrolados

Juan Rilo, director de pro­ducción de Recinor, una empresa que gestiona los residuos de construcción y demoliciones, lo confirma. "Nosotros no deberíamos de recibir los materiales con amianto. Las empresas tendrían que retirarlo de forma adecuada y llevarlo a vertederos autorizados, pero nos llega todo mezclado y tenemos nosotros que separarlo aquí", denuncia. Lo más grave es que buena parte de los residuos de la construcción no pasan nunca por ninguna planta de reciclaje. "Muchísimos escombros se tiran en vertederos incontrolados", subraya Rilo. Recinor forma parte de la asocación de recicladores, Arcodega, y Rilo asegura que la falta de seguridad en la retirada del amianto es un problema común en toda España. "Es necesario concienciar más a los constructores y promotoras de que se debe gestionar adecuadamente el fibrocemento", indica. "La ley está hecha pero se necesita más inspección", asegura.

De hecho, según denuncia la CIG, actualmente aún sigue llegando amianto a Galicia. "No es fácil controlar las importaciones, las compras por Internet", explica el técnico de prevención de riesgos laborales, Anxo Pérez Carballo, quien asegura que en el caso de las demoliciones las empresas que cumplen la normativa son la excepción.

Pérez Carballo considera que existe bastante desconocimiento sobre los riesgos del amianto y que esta ausencia de concienciación ha provocado el retraso en la aparición de leyes que protejan a las personas del mineral. "Si no existe una presión social, las administraciones no reaccionan", advierte.

LOS INTERROGANTES

¿Desde cuándo se usa el amianto? El mineral se conoce desde la antigüedad y lleva empleándose más de 2.000 años. En Grecia se extraía en las minas de Creta y de allí se transportaba para su uso en Grecia, Roma y Egipto.

¿Cuándo se empleó de forma masiva? La revolución industrial del siglo XIX marcó un antes y un después en el empleo del amianto. El asbesto se utilizaba para aislar partes de la máquina de vapor. A partir de este momento se generalizó su uso en todo el mundo.

¿Cómo se contrae la asbestosis? Las fibras de amianto son peligrosas si entran por las vías respiratorias. Se quedan en el pulmón y producen fibrosis, una enfermedad que lo vuelve rígido y dificulta la respiración. La enfermadad puede empeorar si se le añade un proceso maligno tumoral en pulmón, pleura y peritoneo.

¿Por qué no se han diagnosticado más casos? El asbesto ataca lentamente. A menudo es necesario que pasen 2o o 30 años para que se desarrolle la enfermedad. Muchos consideran que los casos diagnosticados hasta ahora sólo son la punta de un gran iceberg, debido al uso masivo de este material en España en la cons­trucción de edificios y barcos entre los años 60 y 80.

¿Cuántos afectados podrá haber en Europa? Los sindicatos calculan que en toda Europa podrían fallecer hasta el año 2035 medio millón de personas por haber trabajado en contacto con el amianto.

¿Se sigue empleando? Las minas siguen funcionando y suministran a países asiáticos.

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