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27 jul. 2008

SALUD LABORAL - EL DOLOR


Antes de que el dolor fuera objeto de estudio de la ciencia y de que la International Association for the Study of Pain (IASP) lo definiera como "una experiencia sensorial y emocional desagradable asociada a una lesión tisular real o potencial o que se describe como ocasionada por tal lesión" ya la filosofía, la poesía, la religión y la medicina empírica habían intentado definirlo con más o menos éxito. Según la definición del IASP el dolor no es tan sólo una experiencia sensorial sino también una experiencia subjetiva emocional que puede no estar relacionada con la lesión orgánica aparente.
El dolor es una señal de alerta que indica a nuestro cerebro que algo fuera de lo normal está ocurriendo en nuestro organismo y que hay que reaccionar ante ello, como por ejemplo un movimiento de retirada ante una quemadura, esto es el dolor nociceptivo. Otro tipo es el neuropático que es el producido por una lesión directa sobre el sistema nervioso como puede ser el que provoca un herpes zoster. Cuando el dolor es demasiado intenso o prolongado en el tiempo puede alterar la calidad de vida de una persona desencadenando una depresión e, incluso, sentimientos suicidas.
La clasificación del dolor más extendida es la que se basa en el tiempo de evolución. El agudo es el que dura poco tiempo, generalmente menos de dos semanas como sería un dolor de muelas, un golpe o una quemadura. El crónico es el que dura más de tres meses como por ejemplo el oncológico, los dolores articulares, la fibromialgia, etc. Según la IASP el 6% de los europeos sufren dolor crónico y un 0,8% lo sufren de manera invalidante, progresivo y resistente a los tratamientos convencionales.
Unidades de Dolor
En los últimos años han sido creadas en nuestro país las Unidades del Dolor que se encargan de atender las necesidades de las personas que sufren dolor crónico. El 20 de noviembre, día nacional del dolor, la Sociedad Española del Dolor (SED) presentó las cifras correspondientes al año 2006. Entre ellas destacó que durante dicho año se registraron más de 200.000 visitas a dichas unidades, de las que 38.000 constituyeron nuevos pacientes, igualmente explicó que de los más de 204 especialistas dedicados a estas unidades el 88% pertenecen a Anestesiología y Reanimación seguidos de Medicina Familiar, Neurocirugía y Psiquiatría.
Por otra parte, el dolor también está presente en otras situaciones como en el 70% de los casos de depresión en forma de cefaleas, dolor de espalda, alteraciones intestinales, etc.
Hoy en día existen muchos medicamentos que son utilizados en el tratamiento del dolor, son los llamados fármacos antiálgicos o analgésicos. La OMS ha establecido la siguiente clasificación. En el nivel 1 encontramos los medicamentos utilizados para el tratamiento de dolores leves como dolor de cabeza, de muelas, dismenorrea, etc., estos son el paracetamol (Termalgin, Gelocatil) el ácido acetil salicílico (Aspirina) o el ibuprofeno (Neobrufen, Nurofen, Dalsy). En un nivel 2 encontraríamos los utilizados para tratar el dolor de moderado a severo como los derivados de la morfina (codeína, etc.) que actúan a nivel del sistema nervioso central. Y, en el nivel 3 la morfina, utilizada para calmar los dolores intensos como son los producidos por el cáncer o el dolor postoperatorio. Otros medicamentos utilizados son los antidepresivos, los miorelajantes o los ansiolíticos.
Hay otros métodos que pueden ayudar a disminuirlo como por ejemplo la estimulación cutánea que consiste en frotar la zona dolorida tras darse un golpe, la estimulación térmica con la aplicación de calor por medio de una almohadilla eléctrica, un secador de pelo, una toalla caliente, la talasoterapia, etc., utilizado en contracturas musculares, lumbalgias o dolores articulares o la estimulación térmica aplicando frío por medio de compresas, hielo, duchas, etc., en casos de dolores musculares, dentales o cefaleas. Otra técnica es la estimulación eléctrica de baja frecuencia (TENS) para aliviar dolores musculares crónicos. También es útil la estimulación mecánica por medio de la kinesiterapia como los masajes que producen una relajación muscular. Por último hay que citar la acupuntura, la hipnosis, las técnicas de relajación como el yoga y la distracción visual y auditiva (televisión, videojuegos, música, etc.) o la distracción táctil como las caricias o el acunamiento en el caso de los bebés.
Y para terminar citar una frase del gran profesor doctor Carmena que decía "recordar que hay dolores del alma que no se quitan ni con morfina".
Amelia Calot Escobar
Directora Médica de CONVASAL S.L.

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