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26 ene 2010

Cefalea y fatiga son síntomas de intoxicación por metales


Dolores articulares o de cabeza, fatiga, insomnio, irritabilidad, caída del cabello o un sabor metálico en la boca son algunos de los síntomas que delatan la intoxicación del cuerpo con metales pesados como mercurio, plomo, aluminio o cadmio, advierte la especialista María Auxiliadora Farías

DATO. La OMS recomienda lavar bien las frutas para reducir la intoxicación con plomo y mercurio


PUERTO LA CRUZ.- En muchos hogares es una práctica diaria
hervir el agua en ollas de aluminio. Cada mañana, no salimos sin aplicarnos el desodorante. Consumir productos enlatados son parte de nuestros hábitos alimenticios y a pesar de que ya no se utilizan las amalgamas para sellar las caries, muchos adultos aún conservan estas cubiertas en sus dientes. ¿Pero qué tienen en
común estas cuatro situaciones, aparentemente sin conexión?

Pues aunque no lo parezca, todas guardan relación, ya que estas son algunas de las tantas fuentes comprobadas de intoxicación progresiva del organismo con metales pesados.

La toxicólogo clínico María Auxiliadora Farías advierte que elementos como el mercurio, el plomo, el aluminio y el cadmio pueden acumularse sigilosamente en el cuerpo, sin que estemos conscientes del daño que representan.

Señala que las intoxicaciones con metales pesados son un enemigo silencioso y peligroso del cual poco se habla. “Muchas personas ignoran que síntomas como los dolores de cabeza, el hormigueo en las piernas, el insomnio, la fatiga crónica, la pérdida del cabello, la irritabilidad, la alteración de la fertilidad, los abortos a repetición, las depresiones, las manos y pies fríos o el sabor a metal en la boca son algunos de los problemas que presentan por ejemplo, los afectados con mercurio”.

En el caso del plomo, la especialista de Toxioriente Centro Toxicológico - ubicado en el C.C. La Concha de Lechería- explica que la acumulación de este metal produce dolores articulares en diferentes zonas del cuerpo. También anemia, dolores de cabeza, irritabilidad, insomnio, reducción de la fertilidad, así como bajo peso, menor talla y alteraciones renales en los niños.

“El aluminio acumulado puede desencadenar cansancio, insomnio, pérdida de la memoria y dolor articular en el hombro. El cadmio por su parte, puede desencadenar problemas pulmonares y renales”.

¿Cómo nos contaminamos?
A diario, muchas personas son referidas a este centro especializado por internistas, neumonólogos, nefrólogos, pediatras o ginecobstetras que sospechan que la sangre y órganos de sus pacientes están envenenados con metales.

Farías destaca que trabajar o vivir cerca de fábricas e industrias (petroleras, de pinturas, fumigación, imprentas, de baterías, etc) son algunas fuentes de contaminación. “Las comunidades deben estar alertas y no permitir que cerca de sus casas existan focos peligrosos. He visto personas que no saben que la causa de su problema es el taller de pintura automotriz que tienen al lado”.

En el caso del mercurio, este puede comenzar a acumularse desde los primeros meses de vida. Vacunas como la trivalente viral, la antitetánica y la Rhogam, las contienen.

Farías explica que existe consenso entre los toxicólogos de recomendar a los pediatras, enfermeras y al resto del personal de salud que no apliquen dos o más vacunas al mismo tiempo a los recién nacidos, sino que hagan pausas de semanas y hasta meses, entre una y otra inmunización.

Otras fuentes son los desodorantes y antiácidos (ambos contienen hidróxido de aluminio); las ollas (es más sano cocinar con utensilios de acero inoxidable); la ingesta excesiva de pescados (pueden aportar mercurio); los maquillajes circenses en el rostro (contienen plomo) y los enlatados.

Consultada sobre este particular, la nefróloga Mireya Sulbarán explicó que efectivamente hay que tener cuidado con algunos medicamentos que contienen aluminio (como los antiácidos) y por ello recomendó no automedicarse.

La Organización Mundial de la Salud advierte en su portal
www.who.int, que para reducir el riesgo de contaminación con plomo y mercurio, deben lavarse muy bien las frutas y verduras; no usar envases de cerámica de colores, en especial, para los alimentos ácidos y no consumir enlatados con soldaduras de plomo.

Diagnósticos efectivos
Levantar una buena historia clínica, una hematología completa y un estudio de orina recolectada en 24 horas son parte del diagnóstico, dice Farías. Un perfil renal y estudios toxicológicos permitirán profundizar en la búsqueda.

En cuanto al tratamiento, la desintoxicación incluye quelación (por vía oral o endovenosa), terapia con oligoelementos (oligoterapia), dieta y controles periódicos a fin de medir los niveles de contaminación y chequear su reducción.

Prevención
El mercurio también nos pueden intoxicar por años desde la boca, a través de las amalgamas. La toxicólogo clínico María Auxiliadora Farías refiere que cuando se consumen alimentos calientes, estos pueden activar vapores que terminan pasando a través de las comidas o bebidas. El consejo de Farías es acudir al odontólogo para reempreemplazar el metal por las resinas.


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