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4 nov 2011

Afecta a 40% de médicos residentes el estrés al tratar pacientes: Inper


  • El mal está presente en los hospitales e instituciones de salud de México y el mundo
    • Foto: Vanguardia/Especial
    México, DF. Alrededor de 40 por ciento de los médicos residentes presentan el síndrome de burnout (desgaste ocupacional), trastorno sicológico que se desarrolla por la incapacidad de adaptarse a situaciones nuevas, como es la formación para una especialidad. Elprofesional de la salud que se siente incapaz de controlar la enfermedad de sus pacientes o que no cuenta con el reconocimiento de éstos o sus colegas, presenta el mal, el cual se manifiesta en fatiga crónica, síntomas de ansiedad y depresión.

    Así lo explicó Jorge Carreño Meléndez,investigador del Departamento de Sicología del Instituto Nacional de Perinatología (Inper) Isidro Espinosa de los Reyes, quien también señaló que hasta la mitad del personal de enfermería presenta el mal en algún momento y que es un problema en todos los hospitales e institutos de salud de México y el mundo.

    Aunque el padecimiento se conoce desde hace por lo menos 50 años, son pocas las instituciones donde hay un servicio de sicología para apoyar a los afectados.

    En el caso de los institutos nacionales de salud, solamente el Inper cuenta con esa área, dijo Carreño. A pesar de ello, ocurren casos como el de la doctora Miriam Cossette López Romero, quien de acuerdo con el diagnóstico del especialista desarrolló la enfermedad, pero no se atendió.

    La médica tuvo un bajo desempeño durante los primeros meses de su residencia en ginecología y obstetricia, aseguró Viridiana Gorbea, directora de Enseñanza del Inper. Lo anterior, aunado a su "indisciplina, faltas a la autoridad y al riesgo en que colocó a las pacientes a su cargo", motivaron la decisión de darla de baja del instituto y del sistema nacional de residencias médicas, explicó.

    En entrevista con los funcionarios, Carreño Meléndez dijo que el síndrome de burnout se presenta en "todos los profesionales de la salud", incluso en trabajadores sociales, siquiatras y en general todos aquellos que tengan contacto con pacientes. "Si me siento incapaz ante alguna enfermedad del paciente; o que éste no reconoce que he hecho algo bueno por su salud; si mis compañeros y jefes de servicio no reconocen que hago bien mi trabajo", el médico puede presentar el síndrome, explicó.

    Depende, agregó, de la capacidad de la persona para adaptarse a nuevas situaciones como la de un hospital de alta especialidad, donde el médico percibe que hay mucha presión.

    En el desarrollo del síndrome no influyen otros factores como baja autoestima o problemas familiares. Generalmente, los afectados son individuos que "venían funcionando bien y cuando llegan a otro hospital no se adaptan", detalló el especialista.

    La prevalencia del síndrome oscila entre 40 y 45 por ciento en promedio, aunque el indicador mínimo es de 30 por ciento. Otros síntomas del trastorno son baja de peso corporal, alteraciones del sueño y, en los casos más graves, el uso y abuso de sustancias.

    Carreño resaltó la importancia de evitar que el padecimiento evolucione a tal grado, pues al tratarse de médicos "muchos se autoprescriben ansiolíticos y antidepresivos".

    Si bien el síndrome de burnout es curable, la persona no se recupera si sólo se le dice "échale ganas". Tiene que pasar por un proceso de análisis y terapia de tres a cuatro meses que le permita identificar y luego utilizar alguna de las ocho estrategias conocidas como de afrontamiento para cada situación que se le presente.

    La existencia del padecimiento en alguno de los profesionales de la salud se empieza a notar cuando el afectado tiene dificultades en la relación con sus compañeros, sus superiores, si faltan a sus guardias y no tienen un rendimiento académico adecuado. También hay cambios constantes en el estado de ánimo y las inasistencias por permisos o incapacidades.

    Respecto de la formación de los residentes, Héctor Anaya, director médico del Inper, señaló que por su capacidad y formación, los egresados ocupan puestos directivos en otras instituciones, muchos se han dado a conocer a escala nacional e internacional.

22 jun 2010

Nacen nuevas patologías de riesgos laborales

La crisis y los factores psicosociales provocan el desarrollo de nuevas patologías, como la ergodependencia, el tecnoestrés o la fatiga crónica.
22/06/2010 Fundación Randstad

Según una encuesta realizada por Randstad, un 28% reconoce que el trabajo afecta a su salud a menudo y un 24% reconoce que lo hace en momentos de estrés. Tan sólo un 26% de candidatos afirma que el empleo no le afecta nunca a su vida diaria.

Esto indica que las preocupaciones generadas por el trabajo y el estrés relacionado con la posible pérdida del empleo podrían estar provocando distintos síntomas en la salud de los empleados. De forma paralela, y aunque parezca contradictorio, el miedo a perder el empleo está provocando un descenso del absentismo y un aumento del conocido como “presentismo”: mayor presencia en la oficina, aunque no haya aumento de la productividad.

Nuevas enfermedades laborales
De esta manera, la intensidad laboral y el estrés provocado por la crisis provocan la aparición de nuevas patologías laborales. Randstad ha detectado las siguientes, relacionadas principalmente con la incidencia del estrés:

Burnout o síndrome del quemado . Es un tipo de estrés prolongado motivado por la realización de esfuerzos que no se ven compensados. Se suele dar en trabajos sociales que implican el trato con personas e importantes exigencias emocionales en la relación interpersonal.

Adicción al trabajo. La adicción al trabajo era considerada como positiva, pero ya es reconocida como una patología. Se caracteriza por la pérdida de control respecto a los límites del trabajo hasta el punto de que afecta a otros ámbitos de la vida cotidiana.

Dependencia del estrés o ergodependencia. Un síndrome que hace que el trabajo se refugie en el empleo de tal modo que no sea capaz de estar sin trabajar ni un solo día durante periodos muy largos.

Fatiga crónica. La fatiga crónica se diagnostica cuando una persona se muestra agotada por un período de seis meses, cuando el cansancio no desaparece con el reposo y cuando se muestran cuatro de los siguientes síntomas durante más de medio año: pérdida de la memoria reciente o incapacidad para concentrarse; dolores musculares; dificultad para dormir y descansar; dolor de cabeza, etc.

Tecnoestrés. Es una enfermedad vinculada con el auge de las nuevas tecnologías y afecta principalmente a trabajadores que basan su trabajo en el uso de Internet o del correo electrónico. Los síntomas van desde dolencias físicas como dolor de cuello o cervicales, hasta comportamientos como la consulta del correo electrónico de forma autómata.

El estrés forma parte de nuestra vida diaria, pero se pueden modificar pequeños hábitos que nos ayuden a sobrellevarlo y que ayuden a reducir las posibles enfermedades. Entre estos hábitos saludables está un descanso mínimo de ocho horas diarias, aprender a delegar tareas tanto fuera como dentro de casa, organizar y priorizar las actividades e intentar no generar más ansiedad de la necesaria tomando decisiones efectivas y rápidas.