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2 jul 2017

Objetivo: eliminar metales pesados ¡Misión cumplida!

CUERPOMENTE



Plomo, mercurio, aluminio... Se acumulan en nuestro organismo y nos enferman. Te proponemos un plan en tres pasos: reducir, eliminar y depurar.

Rosa Guerrero
Los metales pesados se acumulan en nuestro organismo a través de los alimentos, el agua y el aire. Nos intoxican y nos enferman, bloqueando la absorción de minerales básicos para la salud.
Eliminar metales pesados no es una simple depuración de toxinas. Son compuestos inorgánicos que el cuerpo no es capaz de metabolizar y que, por tanto, se acumulan en los órganos y los tejidos.
Para deshacernos de ellos debe producirse un fenómeno bioquímico denominado "quelación", realizado por sustancias que atrapan las moléculas inorgánicas de los metales pesados y crean compuestos que el cuerpo sí puede eliminar a través de la orina.
Para que una sustancia sea quelante debe ser soluble en agua, capaz de penetrar en las células, formar complejos no tóxicos al unirse con los iones metálicos, tener escasa afinidad por el ión calcio (Ca2+) para evitar la hipocalcemia y ser excretada con rapidez.
Sustancias como la clorofila y ciertos aminoácidos azufrados como la alicina, presente en el aceite esencial del ajo, realizan este proceso.
También hay otras sustancias que limitan la acción de los metales pesados tóxicos, como las vitaminas C, E y del grupo B, flavonoides, cumarinas, carotenos, ácidos grasos esenciales y minerales como zinc, selenio o magnesio. De ahí la importancia de incluir en la dieta alimentos que contengan estos aliados de la salud.
http://www.cuerpomente.com/salud-natural/terapias-naturales/eliminar-metales-pesados_1252

1. Reduce la ingesta de metales pesados

El primer paso es nuestro objetivo de eliminar los metales pesados es reducir la ingesta de los mismos. Para ello descubre dónde se esconden los metales pesados más perjudiciales para la salud para poder evitarlos.

Aluminio

  • Se acumula en pulmones y cerebro.
  • Bloquea la absorción de magnesio, provoca astenia y contribuye a la aparición de Alzheimer.
  • Se halla en vegetales no ecológicos, comida industrial, agua del grifo, desodorantes, amalgamas, vacunas, analgésicos y antiácidos.

Arsénico

  • Se acumula en hígado, riñones, piel y sistema nervioso.
  • Inhibe la acción de la vitamina E, el selenio y el azufre. Provoca fatiga crónica, cáncer de pulmón y vejiga, diabetes y problemas gastrointestinales.
  • Se halla en el agua del grifo, los zumos envasados, los cereales integrales (en especial el arroz) y los vinos.
  • Para eliminar el arsénico del arroz, enjuágalo varias veces y cuécelo en mucha agua (unas 6 veces su volumen).

Cadmio

  • Se acumula en las vías respiratorias, hígado, riñones, grasa, nervios y huesos.
  • Bloquea la absorción de zinc, magnesio, selenio y azufre. Causa hipertensión, dolor de cabeza, anemia, alteraciones del sistema nervioso periférico, problemas renales y pulmonares.
  • Se halla en el agua del grifo, pescados de agua dulce, crustáceos, hojas de hortalizas, champiñones y algas secas no ecológicas.

Mercurio

  • Se acumula en riñones, cerebro y sistema nervioso.
  • Impide la absorción de zinc, selenio y hierro. Destruye la vitamina B12 y provocafatiga crónica, hipertensión arterial, infecciones, anemia y problemas inmunitarios.
  • Se halla en peces grandes, pesticidas de la agricultura intensiva, vacunas y amalgamas dentales.

Plomo

  • Se acumula en cerebro, sistema nervioso y huesos.
  • Bloquea la absorción de hierro, calcio y molibdeno. Provoca dolores osteomusculares, irritabilidad, trastornos del sueño y alteraciones cognitivas.
  • Se halla en el agua canalizada en tuberías de plomo, pesticidas, productos envasados, medicamentos, humo del tabaco.

Algas y setas: ¡cuidado!

Si proceden de lugares contaminados, constituyen auténticas bombas de metales pesados.

2. Favorece su eliminación

Estos alimentos ayudan a hígado, intestino y riñones a eliminar metales pesados. Para aumentar su eficacia elígelos bio.
  • Algas. Sus fibras arrastran los metales. Dosis pequeñas cada día, de aguas limpias.
  • Apio. Dilata los vasos renales y ayuda a expulsar tóxicos. Tómalo crudo.
  • Brócoli. Rico en calcio, magnesio, potasio y zinc. De tres a cinco veces a la semana.
  • Cebolla. Estimula la función desintoxicante del hígado. Consumir 50 g al día es suficiente.
  • Manzana. Su pectina favorece la expulsión de metales. Toma una pieza entera al día.
  • Nueces de Brasil. Aportan una gran cantidad de zinc y selenio. Basta con tomar una al día.
  • Perejil. Rico en clorofila y vitamina C. Espolvorea a diario tus platos con él.
  • Zumo verde. Un zumo diario de manzanas verdes ecológicas y apio es una gran ayuda.
Cuando te extraigan amalgamas dentales toma 2 taza diarias de tisana ayurvédicaa base de cilantro y bardana. Ayuda a depurar y expulsar mercurio, aluminio y plomo del organismo.

3. Depuración de metales pesados

En una cura se usan productos en sinergia para atrapar metales pesados y eliminarlos a través de hígado y riñones. Hay que acudir a un profesional para que prescriba la combinación óptima por dieta, edad y posibles patologías.
  • Ácido lipoico. Con efecto quelante extracelular e intracelular. Tomar 350 mg con el desayuno.
  • Citrato de calcio. La falta de calcio facilita la absorción de aluminio. El calcio reduce también la de plomo. Se recomiendan 200 mg con la cena.
  • Chlorella. Es un limpiador de tóxicos en intestino, hígado y sangre. 1.800 mg con un vaso de agua antes del desayuno o la cena.
  • Metionina y cisteína. Estos aminoácidos azufrados solubilizan los metales pesados y facilitan su expulsión. 500 mg con la cena.
  • MSM. Ayuda a expulsar plomo, cadmio, mercurio y arsénico. 1.800 mg, en tres tomas diarias.
  • Selenio. Protege frente al aluminio, el cadmio y el mercurio. 200 μg con la cena.
  • Vitamina B6. Propicia la eliminación de aluminio y cálculos renales. 250 mg en el desayuno.
  • Vitamina E. Protege del aluminio y la acumulación de plomo 400 UI (268 mg) con el desayuno.
  • Vitamina C. Estimula el sistema enzimático del hígado. 1 g con el desayuno y 1 g con la comida.
Chlorella: el alga que desintoxica

9 jun 2017

Plomo, mercurio, aluminio… ¿Cómo te contaminas con estos metales pesados?

Cuerpo Mente

Son pequeñas partículas que se acumulan en los alimentos, el agua y el aire, intoxicando nuestro organismo y enfermándo de forma silenciosa.

Rosa Guerrero
Estamos en contacto continuo con una gran cantidad de toxinas que pueden resultar peligrosas para nuestra salud.
Por un lado, el cuerpo acumula desechos provenientes de una alimentación desequilibrada, las malas digestiones, la falta de ejercicio físico, el tabaco, el alcohol y el estrés. Además, las reacciones metabólicas que se producen de manera habitual en el organismo también generan sustancias –como la urea, la bilirrubina o la homocisteína– que alteran el equilibrio del medio interno.
Por otro lado, a estos procesos encógenos se les añaden una serie de tóxicos externos bien conocidos (gases de los coches, contaminación industrial, fármacos, disolventes, detergentes, cosméticos…) y los metales pesados, de efecto menos conocido.

Masivamente expuestos a los metales pesados

Entre los metales pesados encontramos el plomo, el mercurio, el aluminio, el cadmio… pequeñas partículas que se hallan en los alimentos, en las amalgamas dentales, en el aire que respiramos y en el agua que ingerimos. Y que inciden en nuestra salud.
Estos metales tienen un efecto acumulativo en el organismo y son difíciles de eliminar. El sofisticado sistema de limpieza del cuerpo puede verse comprometido por estos metales que compiten con los oligoelementos encargados de múltiples reacciones enzimáticas.
El resultado es la alteración de la síntesis interna de moléculas indispensables para la salud, como hormonas, anticuerpos o neurotransmisores. Aparecen síntomas y alteraciones de las funciones orgánicas que, a la larga, acaban produciendo enfermedades irreversibles.

¡Están en todas partes!

Hoy estamos entre 500 y 1.000 veces más expuestos a metales pesados que nuestros ancestros.
La minería, la fundición de metales, el uso industrial y energético del petróleo y sus derivados, los fertilizantes y pesticidas, entre otras fuentes, producen residuos que contienen metales pesados y que acaban transfiriéndose al ambiente.
Estas partículas se acumulan en la cadena trófica y son trasladadas a lugares alejados del punto de origen de la contaminación, generalmente a través del agua y el aire.

Cómo afectan a tu salud

Los metales pesados provocan en el organismo una intoxicación lenta y paulatina, y sus efectos dependen de la tolerancia de nuestro metabolismo, así como de nuestra capacidad de quelación (el proceso por el cual los metales pesados se unen a moléculas orgánicas que ayudan a su expulsión a través de la orina y las heces).
Desde antes de nacer, el bebé ya empieza a acumular metales pesados a través de la placenta de la madre. Y luego las fuentes se multiplican: leche materna, cremas hidratantes, toallitas higiénicas…
Entre sus principales efectos en el organismo destacan el bloqueo de la absorción de minerales esenciales para el metabolismo (zinc, magnesio o selenio); errores en la formación de proteínas; modificación de la capa lipídica de las membranas celulares, que incide en la adecuada entrada y salida de nutrientes; y aumento de la oxidación generada por los destructivos radicales libres.
Estas y otras acciones menos conocidas acaban mermando las funciones orgánicas y comprometen la salud.
Es difícil establecer un límite de tolerancia para estos tóxicos. Depende tanto de la exposición e ingesta como de la eliminación. También de la genética de cada persona.

¿Qué cantidad de metales pesados tolera nuestro organismo?

La cantidad varía con cada metal en concreto. Mercurio, aluminio, arsénico, cadmio y plomo siempre son tóxicos y deben evitarse. En cambio otros son beneficiosos en pequeñas concentraciones, pero si se exceden pasan a ser perjudiciales. Este es el caso de níquel, cobalto, germanio y cobre.

Mercurio

El mercurio, muy tóxico, se encuentra en amalgamas dentales, termómetros, barómetros o pilas.
La OMS considera como cantidad "tolerable" una ingesta semanal de mercurio 5 μg/kg (0,3 mg para una persona de 60 kg de peso). Pero aparte está el metilmercurio, un compuesto orgánico que se forma con el tiempo en el medio ambiente a partir de este. El metilmercurio es cincuenta veces más tóxico y se acumula en el organismo. Para este, la OMS sitúa el límite en una ingesta semanal de 3,3 μg/kg (0,19 mg/60 kg).
Precisamente es el metilmercurio el que pasa a la cadena alimentaria, especialmente a través del pescado de mayor tamaño (la Unión Europea considera aceptables hasta 0,5 mg de mercurio por kilo en el pescado fresco).
Por otra parte, la flora bucal e intestinal también transforma el mercurio en metilmercurio, lo que aumenta el riesgo tóxico si se tienen amalgamas dentales con mercurio.

Aluminio

Penetra en el cuerpo a través del agua y del aire, de harinas, colorantes, levaduras, antiácidos y de alimentos cocinados con utensilios de aluminio… Se estima que una dosis de 7 mg/kg/semana es tolerable y que la mayoría consume entre 1 y 10 mg al día provenientes de fuentes naturales.
Concentraciones superiores a 500 mg/kg de peso pueden provocar alteraciones en el sistema nervioso y se cree que son precursoras de Alzheimer.
http://www.cuerpomente.com/salud-natural/metales-pesados-toxicos_1221