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6 dic 2016

El 16% de los españoles sufre una enfermedad neurológica

Gaceta Médica



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21 nov 2014 - 16:00 h
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Las enfermedades neurológicas suponen un reto para el abordaje de la cronicidad en España. Así se desprende, según Carlos Tejero, vocal de la SEN, del informe “Las enfermedades neurológicas crónicas en España”, realizado por la citada sociedad. “Hay que tener en cuenta que más de 7 millones de personas, el 16 por ciento de la población, sufre algún tipo de enfermedad neurológica, y que prácticamente todas las enfermedades neurológicas son crónicas”, señaló Tejero. En relación a la prevalencia, el ictus (que afecta a “unos 120.000 españoles cada año”, según Tejero) y las cefaleas son las principales enfermedades crónicas neurológicas. “Aunque las cefaleas parecen un problema menor, pueden tener un gran impacto en la persona que las sufre”, explicó Tejero. En palabras de este experto, también habría que considerar otras patologías de gran impacto social y con una alta prevalencia, como las demencias, principalmente alzhéimer; la esclerosis múltiple; los trastornos del movimiento, como el párkinson; la epilepsia; o las enfermedades neuromusculares, como la distrofia, el ELA o la miastenia. Y añadió que la “esclerosis múltiple es la enfermedad neurológica que más discapacidad causa entre los adultos jóvenes”.
Según el informe, hay más de 3,7 millones de personas con discapacidad por enfermedad crónica en España, de las cuales más de 1,6 millones corresponderían a pacientes con enfermedades neurológicas. Por tanto, estas patologías causan el 43,8 por ciento de la discapacidad por enfermedad crónica. Asimismo, 12 enfermedades neurológicas destacan entre las 30 patologías crónicas que causan una mayor discapacidad. Y, a medida que aumenta la edad de los pacientes, se incrementa el peso de las enfermedades neurológicas en la discapacidad. De este modo, a partir de los 80 años, suponen más del 50 por ciento de los casos de discapacidad.
http://www.gacetamedica.com/hemeroteca/el-16-de-los-espanoles-sufre-una-enfermedad-neurologica-AXLG_874567

28 oct 2016

Los neurólogos atribuyen al estilo de vida el pico de ictus a edad temprana


Redacción Médica
28 de octubre de 2016


Tabaco, falta de ejercicio y estrés, entre los condicionantes


Jaime Gállego, coordinador del Grupo de Estudio de Enfermedades Cerebrovasculares de la Sociedad Española de Neurología



Los neurólogos han advertido de la “epidemia” de ictus en jóvenes e incluso en adultos menores de 64 años, conjunto en el que la patología ha elevado su frecuencia un 25 por ciento en los últimos 20 años, según datos dados a conocer por la Sociedad Española de Neurología (SEN) con vistas al Día Mundial de la enfermedad, que se celebra este sábado.

Tanto la información facilitada a este periódico por el jefe del Servicio de Neurología del Hospital Ramón y Cajal de Madrid, Jaime Masjuán, como por el coordinador del Grupo de Estudio de Enfermedades Cerebrovasculares de la SEN, Jaime Gállego, refuerzan la idea de que el ictus no se reduce “a una enfermedad de mayores” como la mayoría de la población cree.

“A pesar de que las posibilidades de padecer un ictus aumentan de forma considerable a partir de los 60-65 años y de que, con el envejecimiento, va incrementándose de forma progresiva la posibilidad de padecerlo, cualquier persona puede padecer un ictus, jóvenes o personas mayores, aunque hasta este momento hayan disfrutado de una vida plena”, ha avisado Gállego.

“Ese pico de incidencia en jóvenes del ictus se ha dado en todo el mundo en los últimos diez años y pensamos que se relaciona, en un 60 por ciento de las ocasiones, con hábitos de vida como la dieta, el consumo de alcohol o tabaco e incluso el estrés”, ha precisado Masjuán.

De hecho, el abanico de edades en las que ha aumentado la enfermedad un 25 por ciento en las dos últimas décadas abarca, en efecto, un rango mucho más amplio que Gállego ha situado entre los 20 y los 64 años. De acuerdo con datos de un estudio reciente, incluso los menores de 20 años representan un 0,5 por ciento de la totalidad de ictus de que se tiene constancia, ha reseñado este especialista.  

“Es por tanto imprescindible concienciar a toda la opinión pública de la importancia del conocimiento del ictus y de los factores de riesgo, signos y síntomas de alarma y de que, si se produce, la información que se trasmite a emergencias debe ser muy clara para activar lo antes posible el ‘código ictus’ y conseguir la llegada al hospital en el menor tiempo posible”, ha explicado, pues se sabe que “si un paciente que ha sufrido un ictus es atendido por un neurólogo en las primeras horas, la probabilidad de fallecer o quedar con una discapacidad grave se reduce a la mitad”.

No todas las CCAA disponen de unidades de ictus

Por último, Gállego ha precisado que no todas las comunidades autónomas disponen de unidades de ictus en sus hospitales (en el caso de la Comunidad de Madrid –ha precisado Masjuán–, existen nueve, entre ellas la del Ramón y Cajal) “pero sí de la posibilidad de derivar al enfermo, por medio de una red que facilite la aplicación del código, al centro especializado con neurólogo de guardia a la espera”, una de las claves del éxito de la estrategia. 

http://www.redaccionmedica.com/secciones/neurologia/los-neurologos-atribuyen-al-estilo-de-vida-el-pico-de-ictus-a-edad-temprana-6319

8 sept 2014

Validan en Santiago una prueba para diagnosticar la fibromialgia

LA VOZ DE SANTIAGO

Participaron especialistas de psicología y neurología de la USC y el CHUS


20 de agosto de 2014

De izquierda a derecha, Triñanes, Carrillo, González y Arias, autores del estudio. ESTRELA ALONSO


El tratamiento de la fibromialgia, un mal crónico que ocasiona dolor musculoesquelético y un gran agotamiento, entre otros síntomas, será más fácil desde este verano gracias a un trabajo realizado por especialistas de Santiago. María Teresa Carrillo, profesora de la Facultade de Psicoloxía de la USC, con Yolanda Triñanes y Alberto González Villar, investigadores de este centro; y Manuel Arias, neurólogo del complejo hospitalario y docente de Medicina, han validado en castellano la más reciente escala para diagnosticar este problema de salud, la FSQ, del Colegio Americano de Reumatología, del año 2010. En este trabajo también colaboraron Susana Romero-Yuste, reumatóloga del complejo hospitalario de Pontevedra; y Fred Wolfe, de la Universidad de Kansas y representante del citado colegio profesional de Estados Unidos.
En la adaptación del inglés al castellano también participaron expertos en traducción. El resultado se ha difundido recientemente en la revista Rheumatology International.
Teresa Carrillo, que desde hace años se dedica a investigar este mal, explica que esta nueva escala «simplifica los criterios para diagnosticar la fibromialgia. Había una prueba precedente, de 1990, que establecía 18 puntos del organismo en el que la persona con fibromialgia manifestase tener dolor más de tres meses en al menos once de ellos, con una serie de condiciones. Los nuevos criterios eliminan la evaluación de puntos sensibles y trata de facilitar el diagnóstico en los centros de atención primaria, que es donde se debe tratar la fibromialgia. Simplifica el diagnóstico, que es más sencillo», indica.
La prueba
La nueva prueba pregunta a la persona enferma si los últimos siete días ha notado de forma leve, moderada o severa problemas de cansancio/fatiga; de atención, concentración o memoria; o si se despierta por la mañana con la sensación de no haber descansado.
También interesa si ha sentido síntomas de dolor abdominal o retortijones; depresión; o dolor de cabeza en la última semana.
Un tercer apartado, igualmente sobre los últimos siete días, solicita que indique si ha tenido (o no) dolor o molestia en los hombros, caderas, brazos, piernas, mandíbula, pecho, abdomen, espalda o en el cuello. Y finalmente interroga para conocer si, en conjunto, esos síntomas han estado presentes al menos durante tres meses.
«En base a las respuestas, se da una puntuación y se consigue el diagnóstico. En nuestro trabajo también tratamos de evaluar hasta qué punto había acuerdo entre ambas escalas, y fue bastante alto», sostiene Teresa Carrillo.
«Con la escala de 1990, un 20 % de las personas no cumplían los criterios que se exigían para determinar que tenían problemas de fibromialgia; con la ahora validada casi los cumplen el 94 %. Eso se debe a que es más sensible y sus criterios son menos restrictivos», agrega.
Otros síntomas
Con los criterios de 1990 «el 100 % de los personas sanas que se utilizaron como control no cumplían los criterios de fibromialgia; mientras que con las exigencias de la nueva escala un pequeño grupo de un 3,4 % de personas sanas cumplen criterios de fibromialgia», manifiesta. Y sobre un 40 % de las personas diagnosticadas manifestaron otros síntomas que no aparecen recogidos en la prueba.
Con esta nueva escala «se evalúan el dolor, síntomas físicos, estado afectivo y calidad de vida, y los resultados permiten además conocer la evolución de la fibromialgia. Porque este mal no es solo dolor: supone además peor calidad de sueño y de vida, fatiga o falta de vitalidad», agrega esta experta.
«Este mal no es solo dolor: supone además peor calidad de sueño y de vida, fatiga, o falta de vitalidad»
María Teresa Carrillo

22 ago 2008

El insomnio en el cerebro


A pesar de no poder dormir, los insomnes se levantan de la cama diariamente lo suficientemente despiertos y alertas para continuar. Ahora, un equipo de neurólogos ha observado qué mecanismo neuronal permite el estado de alerta después del desvelo

Por Glenys Alvarez / El Caribe
Viernes 22 de agosto del 2008
Atrapado por el insomnio, Javier, un abogado de 35 años, no entiende cómo es posible mantenerse alerta sin haber dormido en los últimos días. Sin embargo, al tirarse de la cama ese día, su cuerpo reacciona y le es posible realizar las funciones normales aún cuando su cerebro no se siente completamente bien.

Ahora, un nuevo estudio responde al cuestionamiento de Javier y de millones de víctimas de malas noches.

La respuesta se encuentra en un neurotransmisor cerebral que nuestro órgano pensante utiliza, precisamente, para que la persona continúe sus actividades sin haber descansado apropiadamente. No sólo eso, de acuerdo con los investigadores, una única noche sin dormir incrementa los niveles de dopamina en el cerebro.

Ahora bien, para comprender mejor la reacción cerebral debemos entender un poco sobre este químico, la dopamina es una sustancia que aumenta cuando personas usan drogas como las anfetaminas que promueven el estado de alerta, como la cocaína.

Este incremento, que se ha observado por medio de imágenes obtenidas por tomografías mediante emisiones de positrones, explica cómo las personas con insomnio continúan despiertas días tras día sin poder dormir pero el estudio también demuestra que el aumento de la dopamina no compensa por el déficit cognitivo que ocurre en la persona privada de sueño.

“Este es el primer estudio que nos provee con evidencias claras de que la dopamina está involucrada en las adaptaciones que resulta de la privación de sueño”, expresó Nora Volkow, directora del Instituto Nacional contra el Abuso de las Drogas, autora principal del estudio.

“Nuestros resultados sugieren que este incremento surge como una respuesta compensatoria del cerebro a los efectos de no dormir”.

Ciertamente, dormir es necesario, y aún cuando el cerebro cuenta con estrategias para compensar por la falta de sueño, estos mecanismos no son suficientes para contrarrestar los fallos que produce el insomnio, especialmente en la pérdida de ciertas habilidades cognoscitivas.
Amy Armentrout, de la Universidad de Pittsburgh, expresó para El Caribe, que en los próximos años, los experimentos en esta área se concentrarán en los efectos que produce la falta de sueño crónica en los caminos neuronales que recorre la dopamina en el cerebro.

Los que durmieron bien

En los experimentos científicos siempre debe haber un grupo control. Este conjunto de personas permite que se puedan comparar las diferencias con los que no han sido privados de sueño.

Cada mañana, los neurólogos hacían preguntas además de realizar pruebas para medir habilidades en la memoria a corto plazo y de atención visual.

“Los que no durmieron mostraban una reducción en un compuesto llamado “racoplide” que se adhiere a la dopamina en el tálamo y el estriatum.

“Esto concuerda con los resultados de otros estudios y de pacientes con Parkinson, enfermedad que destruye las neuronas de la dopamina y roba el descanso.

En regiones del estriatum y el tálamo

Los investigadores observaron los cerebros de quince voluntarios saludables. Para ello utilizaron la tecnología de tomografía por emisión de positrones con el fin de obtener imágenes del camino de los neurotransmisores por la red neuronal.

Los neurólogos descubrieron que dos áreas eran visitadas por el incremento de la dopamina en los voluntarios en vigilia durante dos días: el estriatum y el tálamo.

Esta primera región está involucrada en la motivación y la recompensa, lo cual explica por qué las drogas que activan la dopamina producen adicciones, y, la segunda región, el tálamo, tiene el apropiado trabajo de mantenernos alertas.

No obstante, los investigadores también descubrieron que la cantidad de dopamina en el cerebro también produce sentimientos de fatiga y cierta discapacidad para realizar trabajos cognitivos.